Prevenir las hemorroides

Adoptando un estilo de vida sano y activo se puede prevenir la aparición de la enfermedad hemorroidal. Pero es necesario seguir una serie de comportamientos que inciden sobre las dos causas principales reconocidas de la aparición de las hemorroides:

  • Aumento del flujo de sangre hacia los paquetes hemorroidales;
  • Debilitamiento del tejido del canal rectal que rodea las hemorroides.

Factores como la estipsis, la obesidad, el sobrepeso, el embarazo, la bronquitis crónica, esfuerzos excesivos y prolongados o trabajos que requieren una permanencia en posición sentada prolongada, así como deportes como equitación, ciclismo o levantamiento de pesas pueden causar el aumento de la presión abdominal y, por consiguiente, un hiperflujo de sangre hacia las hemorroides. Situaciones como la diarrea crónica, esfuerzos prolongados durante la evacuación, el abuso de laxativos, el mantenimiento prolongado de la posición erecta, un estilo de vida sedentario y el paso de los años, por el contrario, están relacionados con el debilitamiento de la mucosa que sujeta las hemorroides.
 
Prevenir significa intervenir sobre estos elementos, adoptando una alimentación y un estilo de vida correctos.
 
Cuidar la alimentación
La dieta ideal para prevenir las hemorroides es rica en fibras que aportan los siguientes beneficios:

  1. arrastre durante el tránsito intestinal de los alimentos, con reducción de fermentaciones indeseadas.
  2. aumento de la masa fecal, que facilita la evacuación
  3. aumento del índice de saciedad de los alimentos.
  4. enriquecimiento de la flora intestinal con microorganismos útiles con función prebiótica
  5. fortalecimiento de la pared de todo el tramo digestivo
  6. prevención del cáncer del colon y de la úlcera gástrica.

Una dieta rica en fibras ayuda a regularizar el tránsito intestinal y a prevenir tanto el hiperflujo de sangre como el debilitamiento de los tejidos que causan las hemorroides.  
Por tanto, en la dieta no deben faltar cereales integrales y mucha fruta y verdura, acompañados siempre de abundante agua - al menos 2 litros al día. Así es, las fibras necesitan agua para hincharse y desarrollar sus funciones. Asumir mucha fibra sin la aportación adecuada de agua podría causar el efecto contrario. Los alimentos más ricos en fibras son legumbres, brócolis, alcachofas, almendras, harinas integrales y avena.
También el uso de integradores alimentarios de fibras puede ayudar enormemente, aunque no todos los integradores de fibras son adecuados para las hemorroides.
En efecto, actualmente se comercializan de varios tipos, que pueden dividirse en fibras solubles y fibras insolubles.
Las fibras solubles crean un gel dentro del intestino que ralentiza el vaciado y, al mismo tiempo, reduce la absorción de glúcidos y lípidos, disminuyendo los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Las fibras insolubles, por el contrario, absorben grandes cantidades de agua aumentando consiguientemente el volumen de las heces y haciendo más blanda su consistencia. Esto facilita y regulariza la evacuación y ese tipo de fibras es útil para prevenir estipsis y hemorroides.
 
Entre las fibras insolubles recordamos:

  • Salvado: rica en fibras insolubles, absorbe agua hasta el 400% de su peso. La integración de salvado acompañada por, al menos, dos litros de agua, está indicada en caso de estreñimiento, colon irritable, enfermedad diverticular, diabetes, dislipidemias, sobrepeso y obesidad, ya que mejora el tránsito intestinal, ofrece una sensación de saciedad y reduce la absorción de grasas y colesterol. Los inconvenientes pueden ser meteorismo e hinchazón abdominal y un empobrecimiento de vitaminas y sales minerales.
  • Goma karaya es el secreto gomoso que sale del tronco y de las ramas de algunas especies de plantas originarias de las zonas montañosas de India y Pakistán. La goma karaya se suele usar como laxativo de masa en el tratamiento del estreñimiento pero está contraindicada en caso de irritación intestinal.
  • Zaragatona: es un mucílago que al entrar en contacto con el agua se expande hasta aumentar 25 veces su propio peso y emblandece el bolo fecal favoreciendo la evacuación y reduciendo el estreñimiento. Además, posee efectos prebióticos para mejorar las defensas inmunitarias y es útil incluso en caso de diarrea, ya que consigue absorber los líquidos en exceso y regularizar el intestino.
    Debido a este efecto regularizador en el tránsito intestinal y en la consistencia de las heces, la zaragatona es útil también en caso de colitis y colon irritable y su efecto lubricante la hace ideal también en caso de hemorroides y fisuras anales.
  • Glucomanano: es una fibra adecuada para reducir el peso corpóreo, ya que genera una suave masa gelatinosa en el intestino que reduce la absorción de grasas y azúcares. Muy útil en la alimentación de los diabéticos, es adecuado en caso de estreñimiento gracias a su acción higienizante y reguladora.
  • En caso de hemorroides, los integradores alimentarios de fibras a base de Zaragatona son los más indicados ya que resuelven el estreñimiento de modo delicado, especialmente en las personas con el intestino irritado como en caso, precisamente, de hemorroides, gracias a su acción emoliente y antiinflamatoria sobre las mucosas intestinales.

Hacer ejercicio físico y controlar el peso corpóreo.
Llevar una vida activa ayuda a prevenir la aparición de hemorroides ya que refuerza la musculatura abdominal y favorece el tránsito intestinal. Además, ayuda a controlar el peso corpóreo, que puede aumentar la presión a nivel abdominal si es demasiado elevado, con el consiguiente aumento del riesgo de hemorroides.
No es necesario convertirse en atletas, debido al hecho que incluso practicar algún deporte a nivel agonístico puede considerarse una causa de hemorroides. Es suficiente con realizar una actividad física ligera al menos durante 20 minutos al día, como dar un paseo o una carrera ligera, nadar o hacer estiramientos delicadamente.
Se pueden hacer también ejercicios para fortalecer el pavimento pélvico, el conjunto de músculos y ligamentos situados en la base del abdomen, con el objetivo de prevenir el riesgo de prolapso de las hemorroides. El ejercicio más eficaz es contraer los músculos situados alrededor del ano y de la vagina, como si se tuviera que interrumpir la emisión de heces o el chorro de orina.